Nina Ostánina, del partido KPRF, ha alzado la voz contra las restricciones a los videojuegos en Rusia, asegurando que ralentizaciones y prohibiciones no son ni viables ni necesarias.
En un contexto donde varios países han debatido medidas restrictivas contra los videojuegos, la diputada rusa Nina Ostánina ha tomado una postura sorprendentemente pro-gaming: oponerse públicamente a cualquier intento de bloquear o ralentizar el acceso a los videojuegos en Rusia. Según sus declaraciones, prohibir esta industria no solo es inviable desde un punto de vista práctico, sino que tampoco existe una justificación real para hacerlo.
Ostánina reconoce el peso cultural y de entretenimiento que tienen los videojuegos en la sociedad actual, y su posicionamiento llega en un momento en que la industria global sigue creciendo sin freno. Un soplo de aire fresco que, viniendo desde el ámbito político, no es precisamente lo más habitual de ver.
Que una diputada defienda los videojuegos en lugar de demonizarlos es el crossover que no sabíamos que necesitábamos. Ojalá cunda el ejemplo al otro lado de la pantalla… y de las fronteras.

