Tres cartuchos de Pokémon en perfecto estado alcanzan una cifra astronómica en subasta. El coleccionismo retro sigue rompiendo todos los récords imaginables.
Puede que tú guardes tus cartuchos de Game Boy en un cajón polvoriento, pero hay coleccionistas dispuestos a soltar dos millones de dólares por tan solo tres videojuegos de Pokémon. Así es: ejemplares sellados o en estado impecable de títulos clásicos de la saga han alcanzado precios estratosféricos en subasta, consolidando a Pokémon como una de las franquicias más valiosas del coleccionismo mundial.
¿Por qué tanto dinero? La clave está en la combinación perfecta de nostalgia brutal, tirajes limitados, estado de conservación casi milagroso y la locura creciente del mercado de videojuegos retro. Cartuchos originales de la primera generación, sellados de fábrica y con calificaciones máximas de empresas especializadas en grading, se han convertido en auténticas obras de arte para los más apasionados. Una inversión tan cara como atrapar un Mewtwo shiny con Master Ball.
Mientras tanto, aquí seguimos intentando completar la Pokédex sin pagar fortunas... aunque reconocemos que tener un Pokémon Red sellado en vitrina debe ser la mayor exhibición friki posible. ¡Que no se nos ocurra abrir la caja!




